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¡Cuidado: Cultura Emo invade a Neiva!
La Nación, Neiva
Tomada de Julio 6 de 2008
Tres horas antes que Diego Fernando Castañeda Gasca, decidiera quitarse la vida en el barrio Los Andaguíes de Neiva, su madre, Elizabeth Gasca, le había escuchado anunciar su muerte vía telefónica a un grupo de amigos a quien ella, jamás conoció.
“Cuando iba entrando a la casa escuché la voz de él cuando les decía a sus amigos listo yo lo hago hoy”, cuenta la mamá del joven que seducido por sus amigos, todos pertenecientes a la cultura EMO (emoción), sacrificó su vida en señal de sufrimiento y salvación, como explican ellos mismos.
“Yo le pedí explicaciones y me dijo que no, que era la televisión, le manifesté que creía y confiaba en él, que no fuera hacer nada malo”, dice la vendedora de cocadas y panelitas del centro de Neiva con un presentimiento de toda madre que no la dejó descansar las horas siguientes.
“Le dije mijo ayúdeme, lléveme agüita a mi trabajo porque estoy como enferma. Él me decía que no, porque era el partido Alemania Turquía. Sin embargo, subió a su cuarto supuestamente a recostarse. Pero era mentiras, se había ahorcado con una sabana”, dice desconsolada y atacada en llanto.
La escena no podía ser peor: los pequeños orificios de la parte alta de la puerta le sirvieron para ejecutar la acción y colgar la sabana que fue cortada con tijeras por su madre que lo auxilió y lo trasladó junto a sus vecinos de inmediato a la clínica Saludcoop en Neiva.
La música metálica y el rock seguían sonando en una antigua grabadora, mientras la desesperada mujer le insistía a su hijo que juntos salvarían su vida. “Le sobaba la cabecita, le daba respiración boca a boca, le decía que no fuera cobarde que teníamos que salir adelante”.
Un raro ritual
Lo extraño es que mientras Diego Fernando, luchaba por su vida en la unidad de cuidados intensivos de este centro asistencial, diez jóvenes de la cultura EMO, vistiendo de jeans entubados, buzos negros, con una delgadez definida, cabello liso y negro y con hebillas rosadas, se paseaban constantemente por el apartamento del joven preguntando por su suerte.
“Nos preocupó, ahí fue cuando nos dimos cuenta que Fernando pertenecía a esta cultura sufrida”, cuenta la prima de la víctima Margarita Gasca, quien se mostró sorprendida porque según las creencias de los EMO, a los 15 años los jóvenes deben hacer un sacrificio como cortarse las venas, ahorcarse o clavarse un puñal. Por esto, el turno en esta oportunidad fue para su familiar, quien tomó la decisión porque sus amigos de la tribu urbana, al parecer, se lo exigieron, como parte del raro ritual.
Para completar, la familia engañó a los jóvenes diciéndole que Diego Fernando había salió de viaje. Sin embargo, los EMO, ya sabían la noticia y refutaban que en realidad él se había quitado la vida. De inmediato huyeron del lugar.
Pero lo sorprendente sucedió la noche del suicidio. Los jóvenes, amantes del sufrimiento, el dolor, y la soledad se apoderaron el primer piso de la clínica Saludcoop según Margarita Gasca, basada en las informaciones suministradas por los celadores de turno.
“Hicieron un ritual esa noche. Nosotros advertimos que nos los dejaran entrar a la unidad de cuidados intensivos, estábamos alerta”, cuenta Gasca.
La confesión
Sin embargo, un primo de Diego Fernando, decidió no ocultar más y confesar que su primo era EMO y que gran porcentaje de los estudiantes del colegio Técnico Superior de Neiva también lo eran.
“Él decía que sufría mucho, pero nosotros le preguntábamos que por qué si todo lo tenía”.
“Yo me dedicaba a dejar domicilios de panelitas, le pedía cuenta de las tareas y siempre me decía que las había hecho”, comenta Elizabeth Gasca, quien dice que tenía que laborar para poder sostenerse.
Diego Fernando Castañeda usaba pantalones negros, Jean entubados y unos zapatos fuera de lo normal. “Me acosó y me decía que se los comprara, yo trabajé y le di la plata…eso compró”.
Los últimos días del Emo eran llenos de soledad. Su cuarto, sin una sola calcomanía de algún grupo de rock, calmaba su depresión y amargura que solo él sentía. “Ya casi no asistía a reuniones familiares, cuando antes le encantaban”, dice su padre Over Castañeda, quien no vivía con él desde hace más de un año.
Mientras tanto, la madre lo recuerda sus últimos días como “dormido, tímido, nervioso y todo ido”.
Símbolos de muerte
Aunque la alcoba de un EMO normal es adornada con estrellas y símbolos, la de Diego Fernando era distinta. Su cama era sencilla y las paredes eran como las de cualquier hogar humilde. Por eso no despertaba sospecha alguna.
“Uno encuentra un cuarto normal, tengo evidencias solo de escritos, en sus libros tiene marcas extrañas de calaveras, símbolos de la muerte y en todos lados dice EMO”, comenta el papá.
“La Fiscalía ya tiene en su poder copias de diskettes, memorias y unos casetes que contenían música metálica”.
Libros
LA NACIÓN que llegó hasta la vivienda de EMO, encontró una carta que hace menos de dos meses había enviado la madrina de la víctima. En ella le hacía reflexionar, ya que desde hace semanas venía anunciando su muerte y un posible ingreso al narcotráfico.
Sus cuadernos, con una letra impecable y una ortografía de admirar, están marcados con el nombre de EMO. Los trazados son repisados con lapiceros y las calaveras todas son dibujadas con tinta negra.
Las palabras “Punk Emo”, “Gazca” y “Emo Hardcore” son las más comunes dentro de los escritos de Castañeda, quien estudiaba en el grado 1001 de la jornada de la mañana en el colegio Técnico Superior de Neiva.
De las figuras de la muerte se salvaban los cuadernos de religión. El futbol y los paseos de olla, sus principales gustos, pasaron a la historia por esta extraña cultura que hasta hace un año llegó a Neiva proveniente de otras regiones de Colombia, a sembrar la muerte.
Parque de los Niños, minado de ‘Emos’
Frente al cementerio central de Neiva, cuando cae la noche, empiezan aparecer los muy conocidos chicos de las camisetas rojas, o los mismos Emo.
Distinguirlos es más fácil de lo que parece: delgados (por la vida que quieren llevar), jean estrechos, tenis oscuros, cabello rizado, ojos azules, hebillas rosadas y lo más evidente su independencia, soledad y amargura.
Por esto, los demás jóvenes neivanos los rechazan y rumoran: “Mata a Emo y reclama un yoyo”, dice entre sus dientes Carlos Andrés, quien pertenece a otro grupo cultural y quien se retira por temor.
No sin antes confesar que el EMO que no sea delgado es catalogado como “casposo” o “lámpara” y que por su gordura puede ser rechazado del grupo.
En el Parque de los Niños, se observan sentados sobre los muros, o en ocasiones jugando con la tabla, mientras otro tanto habla de sus ideas de proteger la naturaleza y los animales en las bancas.
“Esos boletosos andan de gafas negras para que no les miren los ojos y por eso tienen largo el capul”, seguía contando cada vez más Andrés.
Los colegios están infestados
Según los mismos psicólogos, que han analizado el tema de la tribu urbana EMO en Neiva, en la mayoría de las instituciones educativas, existen estos jóvenes que se asocian con otros grupos como los punkeros.
La realidad es tan evidente que colegios como el Técnico Superior, el Salesiano, Inem, Santa Librada, entre otros colegios de la ciudad ya tienen en su interior estudiantes con estas tendencias.
“No se les puede decir nada porque alegan el derecho a una cultura y libre expresión corporal”, dijo una docente que pidió omitir su nombre, ya que rechaza las medidas lapsas del gobierno para los jóvenes actuales.
El secretario de Educación de Neiva, Ramiro Falla, llamó la atención de los padres de familia porque según él la responsabilidad de los jóvenes no solo recae en los docentes, sino en los acudientes.
“Hemos tratado el caso con los psicorientadores y la próxima semana estaremos en los colegios de la comuna ocho, al sur oriente de Neiva porque hemos conocido casos aberrantes”, anunció el funcionario.
Hay que estar alerta
La psicóloga Maritza Rocío López, explicó que los EMO no son peligrosos. Sin embargo hay que observarlos con lupa.
¿Qué conoce usted de esta tribu urbana en Neiva?
Son jóvenes de 12 y 19 años. Son demasiados emocionales, escuchan música sentimental, son pasivos a diferencia de los punkeros. Por esto, hay una rivalidad marcada. Los Emo utilizan ropa oscura y rosada, sus pantalones son ajustados al cuerpo mostrando sus interiores, se maquillan los ojos y se tapan la cara con su cabello.
Ellos son extremistas y emotivos, llevan su proyecto de vida a la tristeza, depresión y auto lesión, que es lo que sucede con los jóvenes que se cortan las venas o se ahorcan. Esto para ellos es una prueba de alcanzar el ideal.
Como su vida es triste y algunos creen que son incomprendidos por esto acuden al suicidio porque les alivia del dolor y la sensación de soledad.
¿Son peligrosos?
No. Son peligrosos para si mismos porque atentan contra su integridad física y psicológica. Ellos no atentan a los demás, a diferencia de los punkeros que son más agresivos, como en los conciertos.
¿Qué debe hacer un padre cuando su hijo se asemeje a un personaje EMO?
Lo importante es trabajar la prevención, en la familia debe manejarse la comunicación, el apoyo, fomentar la autoestima. Hay que desarrollarles un proyecto de vida a corto, mediano y largo plazo para que conozca sus potenciales.
Es bueno trabajar la ganancia y la perdida porque al ser humano debe preparársele para que gane o pierda.
Docentes buscan alternativas para orientar a los Emo
La Nación, Neiva