VISIÓN DE REINO
En un instante de rendición y humillación total, en la soledad del silencio y en una bodega vacía, Dios habló de una manera clara y audible al corazón de nuestro apóstol Jesús Tovar Núñez y le dijo: “No temas, levántate que grandes cosas tengo para ti”
Y desde ese mismo momento en el cual Dios hizo el llamado al ministerio a nuestro apóstol, su corazón se llenó de una genuina pasión por ver muchas más personas llenas de la paz, la fe y la confianza que en ese momento llenaron todo su ser.
Y fue así como hizo un pacto con en el Señor, en el cual consagraba toda su vida al servicio de él; cimentando de esta manera, las bases sobre la cual se edificaría una preciosa obra en nuestra ciudad, y dando así inicio a la visión de los “Grupos Familiares Cristianos”.
Nuestro apóstol siempre ha estado muy interesado en poder guiar de la mejor a manera al rebaño que Dios le ha entregado. Es por esto que nuestra congregación ha tenido la oportunidad de vivir todo un proceso de formación, crecimiento y madurez, lo cual nos ha llevado ha depurar constantemente las estrategias que han fortalecido la visión original dada por Dios a nuestro apóstol.
Es por esto que en este momento el “Modelo de Jesús” se constituye en un pilar muy sólido sobre el cual se apoya nuestra visión, y es una poderosa herramienta que Dios nos ha dado para poder extender el Reino de Dios en Neiva y en todos los lugares en los cuales Dios nos permita estar.
UN VERDADERO MODELO A SEGUIR
El Modelo de Jesús tiene como visión el Hacer discípulos, es decir, no solo se enfoca en ganar por medio del evangelismo, sino que tiene como meta; hacer de cada nuevo convertido un discípulo del Señor.
Muchos siguieron a Jesús por las señales y prodigios que hizo, pero eran como ovejas que no tenían pastor. Esta nueva multitud debía ser cuidada y Jesús no podía hacerlo sólo, por lo que escogió a doce obreros que le ayudaran.
Algunos han pensado que Jesús sólo se dedicó a pocos y por lo tanto no es correcto alcanzar multitudes para Él. Jesús tuvo doce discípulos, a quienes llamó manada pequeña, pero los escogió para alcanzar multitudes.
La iglesia fue establecida por sus doce discípulos llamados “apóstoles”, a quienes Él capacitó y envió. Antes de morir, dio cuentas al Padre únicamente de estos. Los apóstoles, al igual que Jesús deberían rendir cuentas a Dios sólo de doce discípulos de su iglesia.
El ministerio de Jesús creció mucho, pero Él siempre procuró que este crecimiento se diera en forma organizada. Esta fue la razón de llamar obreros; aquellos que antes habían sido solo seguidores suyos, debían ahora ser enviados.
El crecimiento será organizado si se hace a través de capacitar obreros; y esto es lo que actualmente realizamos como iglesia, porque nuestro anhelo, como sabemos que también es el del Señor, es que un día estemos todos juntos con él en el cielo, gozando de su presencia por toda la eternidad.
También dentro de la estrategia de nuestra iglesia, existe otra parte muy trascendental: “El Río de Dios” que consta de cuatro pasos muy importantes:
Ganar: Por medio del evangelismo, personas nuevas para el Reino de Dios.
Consolidar: Que significa afirmarlas en el verdadero camino de Dios
Discipular: Es decir formarlas como verdaderos servidores del Señor.
Enviar: Una vez capacitadas, todas las personas que han realizado todo el recorrido del Río de Dios, ellas ya están listas para cumplir la maravillosa misión de formar también nuevos discípulos para el Reino.