Jesus Tovar Nuñez
Apostol
16/Agosto/2009
Galatas 6: 1-10 1 Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde. Pero cuídese cada uno, porque también puede ser *tentado. 2 Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo. 3 Si alguien cree ser algo, cuando en realidad no es nada, se engaña a sí mismo. 4 Cada cual examine su propia conducta; y si tiene algo de qué presumir, que no se compare con nadie. 5 Que cada uno cargue con su propia responsabilidad. 6 El que recibe instrucción en la palabra de Dios, comparta todo lo bueno con quien le enseña. 7 No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. 8 El que siembra para agradar a su *naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna. 9 No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. 10 Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe.
Se refiere a un cristiano que haya sido descubierto en algún pecado, producto de su vieja naturaleza. Pablo exhorta a que no se tome la actitud de jueces ni críticos de los hermanos que han caído en pecados. La actitud no debe ser la de un jefe o juez que dictamina sentencia contra el pecador, sino que lo que los cristianos están llamados es a actuar como buenos hermanos y como soldados solidarios, que cuando hay un compañero de milicia herido, corren a ayudarlo y a sacarlo del lugar de peligro para sanar sus heridas y restaurarle con amor. Esto nunca debe interpretarse como tolerar ni consentir el pecado dentro de la iglesia, sino como el amor que debe reflejarse hacia los que caen en tentaciones, pues en más de un momento, todos hemos caído y cometido errores aun después de la conversión. Los hermanos deben estar para exhortar y restaurar con amor al soldado caído, y no para terminar de hundirlo y de destruirle en el momento de la debilidad. Lo que se siembra, se llega a cosechar. Si un cristiano tiene actitud de juez, no está permitiendo que el amor de Cristo gobierne su vida, y cuando éste cristiano llegue a cometer algún error o pecado, recibirá el mismo trato que dio a los demás hermanos.
Si un creyente no está dispuesto a sobrellevar las cargas de sus hermanos cristianos, es una muestra de orgullo y de creerse más que las otras personas, al ser indiferente a los demás o no relacionarse por orgullo o por creerse superior. Eso no es más que engañarse a sí mismo. La humildad consiste en apreciar y valorar a los demás y no tener actitudes egoístas.
Debido a que cada uno entregará cuentas a Dios por sus actos de manera individual, es responsabilidad de cada cristiano examinar sus acciones en base a la Palabra de Dios, y no comparándose a los demás ni considerándose buen cristiano "por ser mejor que el otro cristiano que no se anda comportando bien". Considerarse buenos cristianos tomando como referencia la conducta de otros cristianos puede llegar a convertirse en un terrible engaño. El parámetro debe ser siempre la Palabra de Dios, y la obediencia a la misma determinará el buen estado espiritual de cada creyente. Las obras deben someterse a prueba a la luz de la Biblia, y no en base a lo que hacen o lo que no hacen los demás, porque Dios evalúa a cada persona individualmente, sin importar lo que hacen o dejan de hacer las otras personas. Si algún creyente cree estar demasiado maduro espiritualmente para caer en pecado, ¡debe tener cuidado! La Biblia presenta los pecados de antiguos líderes espirituales como una advertencia para recordar a los cristianos que deben permanecer humildes y dispuestos a ser corregidos. Cada uno necesita reafirmarse en su andar junto a Dios con toda sinceridad en su presencia. Cada uno tendrá que responder de sus acciones y actitudes. Los hijos de Dios deben ser sobrios en la forma de manifestarse, empleando solamente la vida y las enseñanzas de Jesús como la norma para sus juicios, y no la actuación de otros.
La palabra de Dios nos presenta clara y perfectamente el principio de la siembra y la cosecha. Si esto no se aplicara, Dios estaría siendo burlado, y debido a que Dios no puede ser burlado, la conclusión evidente es que este principio siempre se cumple y jamás puede fallar; por lo tanto, "todo lo que el hombre sembrare, eso también segará." El principio de la siembra y la cosecha también se aplica al comportamiento moral. El que se entrega a la carne y al pecado, cosechará muerte eterna. El que se entrega a Jesucristo, cosechará vida eterna. Sembrar para la carne es muerte mientras que sembrar para el Espíritu es vida. El mensaje es muy claro, mas es decisión de cada persona el vivir según Dios lo deseo y ser bendecido, o vivir de acuerdo a los deseos carnales y estar bajo maldición. A la vez este versículo es sin duda un llamado a la santidad y a vivir rectamente conforme a los frutos del Espíritu Santo, resistiendo a los deseos de la carne.
Siguiendo con la argumentación del principio de la siembra y la cosecha, Pablo exhorta e insta a los cristianos a ser buenos servidores de los demás y que no dejen de sembrar en hacer el bien a todas las personas, y de una manera muy especial a los hermanos cristianos, que son "los de la familia de la fe." Esto no significa discriminar a los no creyentes, dándoles un mejor trato a los cristianos que a los inconversos. Lo que significa es que con los creyentes se tiene una responsabilidad especial por el mismo hecho de la hermandad espiritual existente. Así como en las relaciones cotidianas, primero debe cuidarse de tener en orden la familia y luego ir hacia las otras entidades sociales a ser productivos también para la sociedad, de la misma forma en el ámbito espiritual, primero debe asegurarse el bienestar y buen caminar integran en la comunidad cristiana, y luego impactar a los inconversos de una manera positiva, haciéndoles bien y ayudando en todo lo posible. Como en la sociedad existen relaciones y obligaciones filiales, lo mismo ocurre en el ambiente espiritual, y por ello debe haber prioridad hacia la familia, y luego hacia todos en general.
Salmo 139: 23-24 Dice: 23 Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. 24 Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el *camino eterno.
Examinemos si lo que hacemos le agrada a Dios: si es para satisfacer nuestra naturaleza pecaminosa, o nuestra propia avaricia, o es para agradar a Dios, así mismo cosecharemos aquí en la tierra y luego en el cielo.
Lucas 12: 13-21 dice: 13 Uno de entre la multitud le pidió: —Maestro, dile a mi hermano que comparta la herencia conmigo. 14 —Hombre —replicó Jesús—, ¿quién me nombró a mí juez o árbitro entre ustedes? 15 »¡Tengan cuidado! —Advirtió a la gente—. Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes. 16 Entonces les contó esta parábola: —El terreno de un hombre rico le produjo una buena cosecha. 17 Así que se puso a pensar: “¿Qué voy a hacer? No tengo dónde almacenar mi cosecha.” 18 Por fin dijo: “Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes, donde pueda almacenar todo mi grano y mis bienes. 19 Y diré: Alma mía, ya tienes bastantes cosas buenas guardadas para muchos años. Descansa, come, bebe y goza de la vida.” 20 Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la *vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?” 21 »Así le sucede al que acumula riquezas para sí mismo, en vez de ser rico delante de Dios.
Todo en la vida cristiana se desarrolla en el concepto de siembra y cosecha. DIGA: “se siembra en la tierra y cosechamos en la tierra y en el cielo” – agradamos a Dios y al Apóstol.
2 Corintios 9: 6-11
Salmos 20: 1-4 Dice: 1 Que el SEÑOR te responda cuando estés angustiado; que el *nombre del Dios de Jacob te proteja. 2 Que te envíe ayuda desde el santuario; que desde *Sión te dé su apoyo. 3 Que se acuerde de todas tus ofrendas; que acepte tus *holocaustos. 4 Que te conceda lo que tu *corazón desea; que haga que se cumplan todos tus planes.
Dios nunca se queda con nada: todo lo hemos sembrado lo cosechamos nosotros o nuestras generaciones lo harán.
DIOS NO ESTA DE VACACIONES, Tiene sus ojos siempre puesto en cada uno de nosotros, no importando donde nos encontremos, lo hace por que nos ama y desea lo mejor para nosotros.
Es necesario entender que YO soy responsable de mi vida, todo lo que me pase sea bueno o malo es culpa mía, debido a las decisiones acertadas o erradas que pude haber tomado…Por que Dios ya lo hizo todo por cada uno de nosotros en la Cruz.